Prefiero escribir cuentos que novelas. Soy tan precisa para contar las cosas que me cuesta perderme en los detalles y en las descripciones profundas del entorno y de los personajes. Me gusta el "momento" que otorgan los cuentos, aunque siempre me causa conflicto el construir un personaje, desenvolverlo y hacerlo crecer en un espacio relativamente reducido. Hoy encontré la solución (bueno ya, me la enseñaron en clases): reconocer su poder, su debilidad y su característica única. Queda completito y redondito el personaje, o sea no, pero funciona para un cuento.
(Todo es una excusa. No sé escribir novelas, nunca he podido. Sólo funciono con cuentos cortos)
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