Una de las primeras entradas me cuestionaba si la objetividad hacía el buen periodismo. Aunque aún no estoy segura, tengo el panorama un poco más claro. En el trabajo que actualmente estamos haciendo clases, hablo de mí, de un episodio de vida que estoy tratando de cerrar. La temática (violencia en la pareja) es algo que afecta a muchísimas mujeres (dato perno inevitable: este primer semestre los femicidios aumentaron un 30%). =(
Al ser una temática conocida, mi caso, puede ser reflejo de muchos otros. El que yo esté incluida, ¿hace que deje de ser periodismo? Parece que no. Es algo que refleja una realidad, que es cierto, es actual, próximo y cercano. Es una manera distinta de contar una historia, es una manera más cercana. Honestamente, me gusta más esta manera.
La profesora Gronemeyer me echaría de la facultad si me leyera.
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