Por
primera vez en los tres meses que lleva el reality estrella de Canal 13, me
senté a ver su primera media hora de programa. Pretendí entender qué es lo que
pasa con este espacio que, aunque no lo vea, conozco a sus personajes y muchos
de los conflictos que suceden. Me interesaba entrarme de qué manera está
construido el programa que ha atrapado a tanta gente. Aquí la experiencia.
Preparación
Traté
de abstraerme de todos los prejuicios que yo tenía sobre el reality. Me repetí
varias veces que si el programa le va tan bien en cuanto a rating, alguna
gracia tiene que tener. Me saqué de la cabeza mis constantes críticas de la
calidad de los programas en general de la televisión. La idea era partir prácticamente
desde cero. No estoy segura si lo logré, pero lo intenté y me gané crédito.
Mundos
Opuestos
Después
de ver sólo la primera media hora llegué a la siguiente conclusión: la línea
dramática que se usa para la composición del programa está muy bien hecha. En
un comienzo muestran lo que va a pasar en el capítulo. En el día de mi experimento
(viernes 13/04) se presentó: Roca le iba a pedir pololeo a Mariana, Thiago se
vería muy acaramelado con Yamna Lobos, Carlos Pinto haría una aparición (cosa
que fue TT en Twitter por varios días interrumpidamente) y se haría el duelo de eliminación.
Análisis
Al
empezar el programa, se vio a Karla Constant anunciar lo que había pasado con
David Dubó luego de haber ganado una competencia. Lo interesante es lo
siguiente: luego del climax final, de lo que asumo que fue el programa anterior (la
competencia por inmunidad), la historia se funde con el amorío entre Yamna y
Thiago. ¿Cómo hacen la conexión entre historias? Realizando (o en este caso
resaltando) alguna conexión entre personajes. Asumí de primera que Dubó había
tenido algún tipo de sentimiento hacia Yamna (por una conversación entre Wilma y él. ¡Más simple dónde! La conexión está
hecha. Y aquí identifico el primer motivo del éxito del programa: historias
bien narradas, simples y fáciles de seguir. Es muy raro encontrarse con una
nula relación entre los personajes de las historias que son continúas.
Debo
confesar que cuando terminó mi media hora, tuve ganas de seguir viendo Mundos
Opuestos. ¿Por qué? Muy simple (y aquí el segundo motivo de éxito del
programa): las historias están dispuestas de tal manera que mientras el
capítulo avanza hacía su climax máximo (nominación), hay muchos otros puntos
altos más pequeños que van resolviendo las interrogantes que fueron planteadas
en el comienzo (¿Le dirán que sí a Roca? ¿Qué hace Carlos Pinto? ¿Quién deja el reality?) Eso mantiene la atención. Lo más probable es que el próximo programa
comience desde el climax máximo de este programa.
Un
tercer elemento que atrapa al público es la facilidad con que el público puede
verse reflejado en los protagonistas. Ojo que no sólo reflejados a ellos
mismos, sino que además ven reflejadas cosas que les gustaría tener. Me explico:
la ternura de Roca al pedirle pololeo a Mariana fue envidiable y creo que no
fui la única que pensó que todos los hombres debieran ser así de dulces. Lo
anterior es independiente a cualquier conflicto con otras personas que pudo
haber tenido Roca con otras personas del
reality. O recuerdo el amor profundo que todas sintieron por Joche cuando
sucedió el quiebre sentimental con Michelle.
Final
No creo
que vuelva a ver Mundos Opuestos, pero de ninguna manera culpo a las personas
que lo ven. Es un programa bien construido, muy pensado, incluso inteligente.
Esto es sin pensar en el aporte/no aporte que puede tener este programa a la televisión. Eso es tema para otro post.

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