Normalmente me he preguntado sobre la extraña vocación hacia la prensa escrita de mis compañeros de carrera, pues no la entiendo. Se me hace tan monótono escribir en algún diario...
Algo que no he hecho, es preguntar por mi: ¿por qué prefiero televisión? No lo sé, pero pareciera que siempre he ido hacia allá, hacia la pantalla.
Tengo un par de historias.
Recuerdo haber tenido unos 5 años cuando me pegaba a la pantalla de la televisión e intentaba contar cuántos cuadritos eran los que formaban la imagen. Tierno, ¿no? pues no lo es tanto cuando mi mamá me alejaba de un brazo de la televisión con poca suavidad. "¡Te vas a poner piti!", me retaba.
Recuerdo haber vacacionado en muchos lugares de Chile durante mi infancia.
Siempre íbamos en familia: mis padres, mis dos hermanas y yo. Para una ocasión (que no recuerdo cuál), mi papá compró una cámara filmadora. Durante casi todo el tiempo que mi papá grababa los paisajes del sur de Chile, se me escucha constantemente con voz chillona "¡papá! ¿déjame grabar?".
Siempre íbamos en familia: mis padres, mis dos hermanas y yo. Para una ocasión (que no recuerdo cuál), mi papá compró una cámara filmadora. Durante casi todo el tiempo que mi papá grababa los paisajes del sur de Chile, se me escucha constantemente con voz chillona "¡papá! ¿déjame grabar?".
Recuerdo haber sentido una ansiedad tremenda cuando era pequeña de sostener la cámara y grabar según lo estaba en mi cabeza. Era muy común en mi editar las películas usando dos VHS. No habré tenido más de 12.
No hay comentarios:
Publicar un comentario